Monumento a Liniers

Monumento a Liniers. Corrientes
 y Reconquista. CABA.
La particularidad de este monumento a Santiago de Liniers es que lo ubicaron en la cuadra en que estaba la casa de quien fuera su amante; Ana María Perichon, esposa del agente inglés Thomas O'Gorman.

Bibliografía:http://lugaresehistorias.blogspot.com.ar/2012/05/corrientes-y-reconquista-monumento.html

Supuesta casa de Santiago de Liniers



Supuestamente está a venta : "No es una cuestión de presupuesto, sino de gestión y de voluntad política, porque si el gobierno municipal vende las dos viviendas donde funciona el Instituto Histórico de Buenos Aires, puede perfectamente con ese dinero comprar la casa de Liniers, restaurarla y pagar la mudanza"

Bibliografía: http://www.skyscrapercity.com/showthread.php?t=223083&page=3

Monumento a la Batalla durante las invasiones inglesas

Monumento a la Batalla durante Las Invasiones Inglesas by Eduardo_Fernandez_Acosta

Rafael de Sobremonte

Rafael de Sobremonte (Sevilla, 27 de noviembre de 1745 - Cádiz, 1827), III marqués de Sobremonte, caballero de la Orden de San Hermenegildo, fue un noble, militar y administrador colonial español. Fue gobernador intendente de Córdoba del Tucumán y luego virrey del Río de la Plata


Invasión a Buenos Aires Sobremonte

En 1806, durante la primera de las Invasiones Inglesas y debido al ataque que la capital sufrió por los británicos, abandonó la ciudad de Buenos Aires con rumbo a Córdoba, en un intento de poner a salvo el tesoro del virreinato. Durante la ocupación de Buenos Aires ejerció el cargo desde Córdoba, que pasó a ser provisionalmente la capital virreinal. El descontento popular en Buenos Aires con su accionar, visto como un acto de cobardía, motivó que tuviera que delegar el comando de las fuerzas de la capital en Santiago de Liniers, héroe de la reconquista, quien luego lo reemplazó como virrey.
Permaneció en Buenos Aires hasta 1809, año en el que regresó a España. Allí fue sometido a un consejo de guerra en Cádiz, en el que el mismo Liniers atestiguó en su favor. El juicio fue suspendido al estallar la guerra de independencia española pero volvió a sustanciarse más tarde. En 1813 lo absolvió el tribunal presidido por el capitán general de la provincia, Cayetano Valdez.
Sobremonte murió en enero de 1827, en Cádiz, empobrecido y sin haber podido recuperar el prestigio perdido.

http://es.wikipedia.org/wiki/Rafael_de_Sobremonte#Virrey_del_R.C3.ADo_de_la_Plata

Huida de Sobremonte

Cuando los ingleses se apoderaron de Buenos Aires, y mientras Liniers preparaba la reconquista, Sobremonte partió para Córdoba en una huida poco digna y se llevó el tesoro que sólo llegó hasta Luján, donde fue confiscado por una partida de soldados ingleses, el 30 de julio de 1806.
En 1938, Viernes Scardulla, timador célebre, anunció que había descubierto el tesoro de Sobremonte en un sótano de Venado Tuerto: era un engaño para esquilmar crédulos, pidiendo anticipos sobre la recompensa. Nadie dudó de la verosimilitud del cuento.
En 1810, un grupo de españoles que acompañaba a Liniers en Córdoba trataba de alcanzar al ejército realista del Alto Perú para reprimir el foco sedicioso porteño. Se denunció entonces que se habían llevado unos cuarenta mil pesos de las cajas públicas para comprar soldados (que sin embargo se pasaban al bando patriota), por lo que el grupo fue acusado de desfalco.



La Reconquista y la deposición de Sobremonte

El 14 de julio, Sobremonte declaró a Córdoba capital provisoria del virreinato. Asimismo, instó a que se desobedecieran todas las órdenes provenientes de Buenos Aires mientras durara la ocupación. Reunió de inmediato a todas las tropas disponibles de esa provincia (que incluía a Cuyo) y de Salta (que incluía Tucumán y Santiago del Estero). A las pocas semanas ya avanzaba al frente de un ejército de 3.000 hombres de regreso hacia Buenos Aires.

Inmediatamente después de la Reconquista, Álzaga reunió un cabildo abierto, en el cual, bajo presión de la muchedumbre enardecida, se decidió que Sobremonte no debía reasumir el mando en la capital: Liniers fue nombrado comandante de la plaza, y el mando político urgente fue ejercido por el regente de la Real Audiencia. La medida era revolucionaria, ya que impedía ejercer su mando a un representante de un rey absoluto.

Sobremonte se retiró a Montevideo con parte de sus tropas, a tratar de impedir la segunda invasión, sobre la que no cabían dudas que ocurriría: la flota inglesa de Popham nunca se había retirado del Río de la Plata. Pero la población de Montevideo, influida por la actitud de la de Buenos Aires, rechazó su mando.

Cuando se produjo el esperado ataque inglés, envió las tropas de que disponía a rechazarlos, pero sus tropas desertaron. En medio de un conflicto con el gobernador Pascual Ruiz Huidobro, el virrey abandonó la ciudad y se dedicó a reunir tropas para intentar defenderla. Pero, en su ausencia, los invasores tomaron Montevideo. En respuesta, un cabildo abierto reunido en Buenos Aires, organizado y dirigido por el alcalde Álzaga, lo declaró depuesto; fue arrestado y conducido a San Fernando. En un régimen absolutista, era una verdadera revolución.

Fue reemplazado por Liniers. La ciudad se salvó gracias a la decisión de los porteños, que se defendieron valientemente bajo la dirección de Álzaga. La victoria justificó a posterior la deposición que se había hecho del virrey, y la historia condenó la actuación de Sobremonte.